Tengo un trabajo maravilloso. A mi consulta acuden hombres, mujeres, niños... gente normal y corriente, a ojos de los que les ven pasar por la calle. Y después, tras conversar unos minutos, se abren como flores y dejan paso a unos seres fascinantes: pasiones dignas de una novela, historias terribles, gestos de una grandeza inimaginable... Cada uno llega con un pasado de luchas, de triunfos y de fracasos, experiencias asombrosas, que llevan con la humildad del que no sabe que es un héroe de su propia vida. Hay gente que pasa por experiencias vitales sobrecogedoras, y otros narran situaciones que, a primera vista podrían parecer de lo más habitual, y que sin embargo han sido para ellos desafíos que han puesto a prueba su valor, o terribles momentos que les han paralizado de terror. Otros han vivido de cerca la muerte, o al menos eso pensaban entonces, e incluso hay quien ha llegado a sentirse incapaz de distinguir entre la realidad y la fantasía.
A donde quiero llegar con esto es a que, cuando profundizas en la vida de las personas, la gente es de todo menos vulgar. Dentro de cada uno de nosotros, se alberga un alma compleja y llena de contradicciones, una personalidad rica y tortuosa mucho más interesante que el mejor personaje de novela.
Tendemos a simplificar nuestra visión del prójimo, a encasillar a cada uno y ceñirnos a ese estereotipo. Esto no sólo es poco útil sino que también es peligroso. Cosificar a las personas es el primer paso para olvidarnos de que tienen derechos humanos.
En cambio, cuando te tomas la molestia de escuchar al que tienes enfrente, cuando tratas de conocerle, en vez de buscar únicamente características que confirmen tu primera impresión, normalmente descubres que esa persona es mucho más de lo que pensabas. No tiene por qué gustarte lo que ves, pero probablemente puedas comprender mejor por qué esa persona se comporta como lo hace.
No te estoy recomendando que analices a todos cuantos te rodean. Pero seguro que hay gente de tu círculo más próximo, gente con la que tratas a diario y que, si te detienes a pensarlo, tampoco conoces tan bien. Pregúntate, ¿qué sabes realmente de tu hermano?¿Y de tu padre o madre?¿Conoces realmente sus deseos, sus frustraciones, quiénes fueron, cómo son con los demás?¿Conoces a tus compañeros de trabajo o estudio?¿A tus vecinos?¿Y a tus hijos?¿Sabes cómo son como personas independientes, más allá de su rol respecto a ti?
Cuando ves los verdaderos colores de cada uno, el cuadro adquiere muchos más matices, y es más fácil entender y ser entendido.
A donde quiero llegar con esto es a que, cuando profundizas en la vida de las personas, la gente es de todo menos vulgar. Dentro de cada uno de nosotros, se alberga un alma compleja y llena de contradicciones, una personalidad rica y tortuosa mucho más interesante que el mejor personaje de novela.
Tendemos a simplificar nuestra visión del prójimo, a encasillar a cada uno y ceñirnos a ese estereotipo. Esto no sólo es poco útil sino que también es peligroso. Cosificar a las personas es el primer paso para olvidarnos de que tienen derechos humanos.
En cambio, cuando te tomas la molestia de escuchar al que tienes enfrente, cuando tratas de conocerle, en vez de buscar únicamente características que confirmen tu primera impresión, normalmente descubres que esa persona es mucho más de lo que pensabas. No tiene por qué gustarte lo que ves, pero probablemente puedas comprender mejor por qué esa persona se comporta como lo hace.
No te estoy recomendando que analices a todos cuantos te rodean. Pero seguro que hay gente de tu círculo más próximo, gente con la que tratas a diario y que, si te detienes a pensarlo, tampoco conoces tan bien. Pregúntate, ¿qué sabes realmente de tu hermano?¿Y de tu padre o madre?¿Conoces realmente sus deseos, sus frustraciones, quiénes fueron, cómo son con los demás?¿Conoces a tus compañeros de trabajo o estudio?¿A tus vecinos?¿Y a tus hijos?¿Sabes cómo son como personas independientes, más allá de su rol respecto a ti?
Cuando ves los verdaderos colores de cada uno, el cuadro adquiere muchos más matices, y es más fácil entender y ser entendido.
Colores Verdaderos
Veo esos ojitos tristes.
No te desanimes
Oh, me doy cuenta
De lo duro que es hacer acopio de valor.
En un mundo lleno de gente
Puedes olvidarlo
Y la oscuridad de tu interior
Puede hacerte sentir tan pequeño...
Pero yo veo tus colores verdaderos
Brillando a través
Veo tus verdaderos colores
Y por eso te amo
Así que no tengas miedo de dejarlos ver
Tus verdaderos colores
Verdaderos colores son bellos
Como un arcoiris.
Muestrame entonces una sonrisa,
No te sientas desgraciado, no me acuerdo
De la última vez que te vi reir,
Si este mundo te enloquece
Y ya has tenido más de lo que puedes soportar
Puedes avisarme
Porque sabes que estaré ahí.
Y veré tus colores verdaderos
Brillando a través
Veo tus verdaderos colores
Y por eso te amo
Así que no tengas miedo de dejarlos ver
Tus verdaderos colores
Verdaderos colores son bellos
Como un arco iris.
True Colours
You with the sad eyes
Don't be discouraged
Oh I realize
It's hard to take courage
In a world full of people
You can lose sight of it all
And the darkness inside you
Can make you feel so small
But I see your true colors
Shining through
I see your true colors
And that's why I love you
So don't be afraid to let them show
Your true colors
True colors are beautiful,
Like a rainbow
Show me a smile then,
Don't be unhappy, can't remember
When I last saw you laughing
If this world makes you crazy
And you've taken all you can bear
You call me up
Because you know I'll be there
And I'll see your true colors
Shining through
I see your true colors
And that's why I love you
So don't be afraid to let them show
Your true colors
True colors are beautiful,
Like a rainbow
A propósito de esta canción, hay un precioso anuncio de la Fundación Dove para la Autoestima que también podéis ver aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario