Por cortesía de MedicinaInformación he sabido de la disponibilidad en YouTube de un reportaje sobre trastornos de conducta en jóvenes, realizado por el equipo del programa Crónica de La 2 de TVE, y emitido en noviembre de 2005. Yo lo vi en su momento y, aunque bastante superficial, permite ver una realidad que a menudo permanece oculta, la de la vida y el tratamiento de estas personas, así como el funcionamiento de estos centros. El centro Baix Maestrat está gestionado por la Fundación O Belén (www.obelen.es)
Para pedir ayuda en caso de encontrarse en una situación de este tipo o si tenemos conocimiento de que alguien la sufre y necesita ayuda, pueden dirigirse a los Servicios Sociales, a su centro médico de referencia o, por ejemplo, consultar con la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) www.anar.org ,llamando al teléfono del Adulto ( 600 50 51 52 y 91 726 01 01). Los menores disponen de un teléfono libre, gratuito y confidencial, el 900 20 20 10 .
Decía William James, el famoso filósofo y psicólogo del siglo XIX (que por cierto era hermano del no menos famoso escritor Henry James), que "no lloramos porque estamos tristes, estamos tristes porque lloramos". Bien, aunque debemos tomar esta afirmación con reservas (no todo es tan blanco o tan negro, y creo que James estaría de acuerdo con esto), sí es cierto que nuestros pensamientos y acciones influyen en nuestro estado de ánimo. Más allá de la constancia del dolor que nos provoca una determinada circunstancia que está ahí, en el mundo real, intentar limitar los efectos sobre nuestra vida pienso que es una buena idea. No se trata de fingir que no ha pasado nada, ni siquiera de actuar como si no nos hubiese afectado. Es más bien no dejarse arrastrar por los pensamientos tristes más allá de lo natural. ¿Y qué es lo natural? Pues que las desgracias nos afectan. Que todos tenemos días malos, y que algunas veces parece que todo está fatal. Y en esos momentos no estás para nadie. Pero esos momentos pasan, tarde o temprano, y la vida proporciona estímulos más que suficientes para esbozar una sonrisa o al menos ver las cosas de forma más optimista. Por eso retomar las actividades cotidianas, e involucrarse en otras nuevas, aumenta el número de opciones de "cambiar el chip". En una situación de duelo la cosa es un poco más complicada (el duelo no se limita a la pérdida de un ser querido, también se produce en todas las situaciones en las que la persona siente profundamente una pérdida, ya sea de una persona, una relación, un objeto o animal o incluso una situación vital, un empleo, por ejemplo). Durante el duelo, la gente tiene muchos sentimientos encontrados, que suelen ser difíciles de manejar. Algunas personas sienten culpa, otros sienten rabia o incluso alivio (y a menudo culpa por sentir ese odio o ese alivio). Quisiera recordar una frase que los profesionales acostumbramos a decirles a las personas que han sido víctimas de un accidente o catástrofe: "Estás actuando de una forma normal ante una situación fuera de lo normal". Hay que tener paciencia con uno mismo, y no tratar de estar al cien por cien en cuatro días, y al mismo tiempo hay que, poquito a poquito, esforzarse por ir retomando las actividades, y tratar de buscar la alegría y los buenos momentos, allá donde estén, y por breves o sutiles que estos sean. Y lo mismo cuenta para los que rodean a la persona herida: hay que apoyar y ayudar, pero siendo comprensivos y afectuosos, a la vez que facilitar la recuperación de la persona, a su propio ritmo. Por desgracia, hay personas que, por uno u otro motivo, no consiguen salir del dolor pasado un tiempo prudencial (no me atrevo a poner cifras pues depende de la circunstancia concreta de la que estemos hablando). Cuando uno se da cuenta de que no puede salir del pozo solo, hay que pedir ayuda. La sanidad pública dispone de recursos para estas situaciones, además de existir asociaciones y Grupos de Ayuda Mutua (GAM). En este enlace hay un listado de GAM. Y, por supuesto, siempre se puede contar con los psicólogos y psiquiatras que ejercemos la consulta privada, si se desea una atención más personalizada o si el problema es realmente grave.
La canción con la que ilustro este post, Sorrí, es una versión de la música que Charles Chaplin compuso para su película Tiempos Modernos (1936). Posteriormente, en 1954, John Turner y Geoffrey Parsons le pusieron letra en inglés y la titularon Smile. El compositor brasileño João de Barro, Braguinha hizo su propia versión (para mi gusto infinitamente superior), que es la que canta uno de los mejores músicos brasileños de todos los tiempos: Djavan. La letra viene a decir lo mismo que William James un siglo atrás, pero de un modo mucho más poético.
Sonríe
Sonríe, Cuando te torture el dolor Y la nostalgia atormente Tus días tristes y vacíos.
Sonríe, Cuando todo terminó Cuando nada queda ya De tu sueño encantador.
Sonríe, Cuando el sol pierda su luz Y sientas una cruz En tus hombros cansados, doloridos.
Sonríe, Ve mintiendo a tu dolor Y al notar que tú sonríes Todo el mundo supondrá Que eres feliz.
Smile.
Sorri
Sorri, Quando a dor te torturar E a saudade atormentar Os teus dias tristonhos vazios
Sorri, Quando tudo terminar Quando nada mais restar Do teu sonho encantador
Sorri quando o sol perder a luz E sentires uma cruz Nos teus ombros cansados doridos
Sorri vai mentindo a tua dor E ao notar que tu sorris Todo mundo irá supor Que és feliz
Si está buscando información sobre los servicios profesionales de Jorge J. Balaguer, por favor diríjase a www.psicologia.nom.es Disculpe las molestias.